Los precios de la cesta de la compra se disparan en el último año: casi una treintena de productos acumulan subidas de más del 5%
Un análisis de la OCU sobre las estadísticas oficiales del INE alerta de que el encarecimiento se ha extendido de los carburantes a la alimentación básica y los bienes de primera necesidad.

El encarecimiento constante del coste de la vida vuelve a tensionar de forma directa la economía cotidiana de las familias españolas. Los precios de la cesta de la compra y de los bienes de primera necesidad han experimentado una notable aceleración en el último año, dejando un panorama donde casi una treintena de productos y servicios habituales registran incrementos superiores al 5% interanual. Según ha puesto de manifiesto la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) a partir de los datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística (INE), 29 subclases de consumo superan ya ampliamente esa cota, mientras que apenas tres partidas han conseguido abaratarse en un porcentaje similar.
La inflación retoma impulso y golpea el presupuesto doméstico
Este tensionamiento en los puntos de venta coincide con un repunte generalizado de los índices macroeconómicos. La tasa general del Índice de Precios de Consumo (IPC) subió seis décimas en septiembre hasta alcanzar el 4,9% interanual, situándose en su nivel más alto desde febrero de 2023 tras encadenar tres meses consecutivos al alza y dos por encima del listón del 4%. De acuerdo con el organismo estadístico, el tirón conjunto del transporte y los carburantes, junto con la evolución de los paquetes turísticos y los costes asociados a la vivienda (que crecen un 7,2% debido a las facturas del gas, el agua y la electricidad), ha actuado como principal catalizador.
No obstante, la advertencia de las asociaciones de consumidores pone el foco en que el repunte ya no está aislado en factores externos o energéticos. «Este desequilibrio refleja que las tensiones inflacionistas han dejado de concentrarse exclusivamente en la energía para extenderse a cada vez más productos y servicios», advierten desde la OCU, señalando que la amplitud del fenómeno resta efectividad a las estrategias habituales de ahorro en los supermercados.
Alimentos frescos y despensa básica encabezan las subidas de la cesta de la compra
La alimentación se consolida como uno de los capítulos más sensibles para los consumidores. Dentro de la cesta de la compra, los productos frescos y aquellos sometidos a ciclos productivos intensivos en insumos registran aumentos de dos dígitos en varios casos.
Entre los bienes que registran incrementos más intensos en el último año destacan:
Bayas y pequeños frutos frescos, con alzas interanuales que rondan el 47,4%. Hortalizas cultivadas por su fruto (como tomates o pimientos), con subidas del 17,3%. Cítricos frescos, que se encarecen un 15,1%. Huevos, con un alza acumulada del 12,3%. Frutas tropicales, con repuntes del 11,6%. Carnes de vacuno y ovino, así como verduras de hoja y tallo y legumbres verdes, que consolidan aumentos situados sensiblemente por encima del umbral del 5%.
Al tratarse de alimentos de consumo básico e indispensables en la nutrición de los hogares, los sobrecostes se trasladan de forma directa al tique final en las cajas de los supermercados.
Energía, carburantes y bienes de uso cotidiano
Al margen del sector alimentario, las mayores oscilaciones interanuales continúan vinculadas a la energía y a las cadenas logísticas. Las subclases del IPC que más han presionado al alza están encabezadas por los combustibles líquidos (+64,7%), el gasóleo de automoción (+34%) y la gasolina (+27,5%), impulsados por la volatilidad internacional del crudo y las tensiones en los mercados de suministro.
Asimismo, otros bienes y servicios de consumo habitual han engrosado la lista de casi 30 partidas que suben por encima del 5%, entre ellos la joyería y relojería (+22,8%), el transporte aéreo de pasajeros (+15,3%) o la ropa y calzado para bebés y niños (+13,6%).
Poco margen de maniobra para el bolsillo de las familias
El hecho de que únicamente tres subclases de productos registren una bajada de precio superior al 5% reduce de forma notable las alternativas de sustitución para el consumidor. Cuando la subida es transversal y no se limita a marcas específicas, cambiar de enseña o buscar productos sustitutivos ofrece un alivio marginal frente a etapas anteriores.
Con el coste de la vida instalado de nuevo en el centro del debate político y social, analistas y asociaciones de usuarios reclaman un seguimiento riguroso de la cadena de valor y evalúan el impacto de las políticas fiscales y arancelarias. Los próximos meses serán determinantes para comprobar si la moderación de los mercados energéticos logra estabilizar la cesta básica o si, por el contrario, los efectos de segunda ronda continúan consolidando precios elevados en los lineales.
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