Pienso, luego me procesan

Si Edmund Husserl levantara la cabeza para contemplar el imperio barroco de Silicon Valley, no sentiría asombro, sino una profunda y amarga confirmación. El filósofo moravo ya advirtió en el siglo XX sobre el peligro capital de la Modernidad: la matematización del mundo de la vida (Lebenswelt). Hoy, esa advertencia se ha consumado en forma de algoritmo. Nos encontramos inmersos en una vorágine donde los nuevos sacerdotes de California pretenden convencer al mundo de que la experiencia humana —con sus grietas, sus angustias y su misteriosa belleza— no es más que un volumen de datos imperfecto esperando ser optimizado por una Inteligencia Artificial.
Esta es una vista previa de la noticia completa proporcionada por elcorreogallego.
¿Quieres saber más?
Lee el artículo completo en la fuente original para obtener todos los detalles y el contexto completo.
Ir a elcorreogallego