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Tregua en el hemiciclo: el derbi une lo que la política separa

Tregua en el hemiciclo: el derbi une lo que la política separa

El primer día del debate sobre la orientación política general del Principado suele ser una jornada de trincheras. Es el momento del curso en que el Gobierno, en este caso el de Adrián Barbón (PSOE), hace balance y marca el rumbo, y en que la oposición afila sus reproches desde la tribuna. Réplicas, contrarréplicas, votos y propuestas en el horizonte. En un tiempo marcado por la crispación y por una polarización que ha convertido cada debate público en un choque de bloques, el hemiciclo de la calle Fruela de Oviedo no es ajeno al ruido. Y, sin embargo, en los pasillos de la Junta General hubo un asunto capaz de rebajar la tensión y de arrancar sonrisas a uno y otro lado del arco parlamentario: el derbi asturiano. Mientras LA NUEVA ESPAÑA reunía a varios diputados para conocer sus pronósticos, el ambiente distaba mucho del que se respira en el pleno. Dentro del hemiciclo, cada uno defiende lo suyo. Fuera, el fútbol obró un pequeño milagro. El socialista Monchu García bromeaba sin ningún tipo de reparo con Carolina López, de Vox, dos diputados situados en las antípodas ideológicas y que, sin embargo, compartían risas a cuenta del Oviedo y del Sporting. A la salida del salón de plenos, Covadonga Tomé, diputada del grupo mixto y respaldada por Somos Asturies, mantenía una distendida conversación con el propio presidente del Principado. Escenas poco habituales en una legislatura de alto voltaje, pero que ilustran bien lo que significa esta cita para los asturianos: una rivalidad que se vive con pasión, pero que acaba siendo punto de encuentro en medio de la mayor crisis democrática que se recuerda en las últimas décadas. Los socialistas: rivalidad con respeto. En la bancada del PSOE, el grupo que sostiene al Ejecutivo junto a Izquierda Unida, conviven ambas sensibilidades. La oviedista Noelia Macías puso el acento en la convivencia: "Esperamos que el derbi transcurra con normalidad. Que sea un ejemplo de convivencia entre las aficiones, como lo es habitualmente, y vivamos una jornada en la que rivalidad y respeto vayan de la mano". Monchu García, acérrimo sportinguista, llegó al pleno con su bufanda rojiblanca y confía en la victoria de los suyos, aunque por la mínima: "Pronostico una victoria del Sporting por la mínima y épica, quizá en los últimos minutos y con un jugador menos". No olvidó, eso sí, el lado menos amable del fútbol: "Más allá del sano enfrentamiento entre las dos aficiones, todos esperamos que los violentos no estropeen la fiesta. No hay cabida para ellos en el fútbol". Lidia Fernández, también rojiblanca, hizo un análisis casi de banquillo: "El Sporting viene de una buena dinámica fuera de casa y ellos llegan con un golpe moral duro tras la derrota en Sabadell. Pero los derbis son partidos especiales y puede pasar de todo". Y añadió un deseo compartido por todos: "Confiamos en que se desarrolle sin incidentes y que vivamos una estupenda jornada en la que el deporte sea el protagonista. Mayoritariamente siempre es así". El PP: un grupo, dos colores. Si hay un grupo donde el derbi divide lealtades, ese es el Partido Popular, principal fuerza de la oposición. Sandra Camino, azul hasta la médula, no tiene dudas: "El Oviedo ganará nuevamente en casa. De orgullo, valor y garra vamos sobrados. Será el mejor colofón para las fiestas de San Mateo". Enfrente, Susana Fernández reivindica un sportinguismo adquirido por el camino. "Soy del Sporting por afinidad. Mi marido es sportinguista de cuna, abonado y con sangre rojiblanca. Y ya se sabe: en Asturias, estas pasiones se contagian", explica. Para ella, ganar el derbi "significa una victoria mucho más prestosa que otras, por la piquilla, porque todos tenemos amigos carbayones a los que tomar el pelo". Y remata: "¡Puxa Sporting!". Pedro de Rueda también se inclina por los de Gijón: "El derbi es una fecha señalada en el calendario de los asturianos. Espero que sea una fiesta sin incidentes, que haya emoción y… que gane el Sporting". Manuel Cifuentes lo resume en una frase que bien podría servir de lema para toda la jornada: "Sportinguista siempre, asturiano por encima de todo. Feliz derbi a toda Asturias, ¡y a disfrutar del fútbol!". Y Pilar Fernández Pardo apela al juego limpio: "Que el balón ruede sobre el césped con la máxima deportividad. El orgullo de defender nuestro equipo no está reñido con el respeto al rival". Por el lado azul, Luis Venta subraya la dimensión emocional del partido: "En el derbi la pasión supera la realidad y el fútbol pasa a un segundo plano, pero, sobre todo, es una fiesta para toda Asturias". José Agustín Cuervas-Mons, "oviedista confeso", eleva la cita a la categoría de los grandes clásicos del fútbol español: "Este derbi es tan importante como un Real Madrid-Barça, un Sevilla-Betis o un Dépor-Celta. Espero que lo veamos pronto en Primera División, porque los asturianos merecemos tener equipos en Primera. El resultado de este derbi espero que sea favorable al Oviedo". José Luis Costillas mira más allá del domingo: "Esperemos que gane el Oviedo y que este año volvamos a celebrar otro ascenso a Primera". VOX: un derbi en Primera. Los diputados de Vox, que suelen protagonizar algunos de los choques más ásperos del pleno, coincidieron en reivindicar el fútbol como terreno ajeno a la confrontación. Sara Álvarez Rouco lo definió como "la salsa del fútbol asturiano" y deseó que los derbis "se jueguen todos los años, a ver si a partir de la temporada que viene son en Primera División". Javier Jové habló de "un día para disfrutar del fútbol y sólo fútbol", porque "por encima de diferencias e ideologías, el deporte nos habla en un lenguaje universal que todos compartimos". Gonzalo Centeno fue claro: "Que triunfe el fútbol y que dejen de politizarlo todo". Y Carolina López, la misma que minutos antes intercambiaba bromas con el socialista Monchu García, dejó la frase que mejor condensa el espíritu de la jornada: "Gane quien gane el derbi, siempre ganará Asturias". Convocatoria por Asturies-IU y Somos Asturies: el derbi como punto de encuentro. Desde Convocatoria por Asturies-IU, socio del Gobierno regional, Xabel Vegas se mojó con un marcador, 1-2, y trazó la misma frontera que muchos de sus compañeros: "El derbi se juega en el campo; fuera de él, esperamos que no haya violencia ni odio". Covadonga Tomé, del grupo mixto, fue quien con más detalle defendió el valor social de la cita: "Siempre estamos contentas de ver a la gente disfrutando del deporte, en este caso de un derbi asturiano. Que gane el que mejor juegue. Y, sobre todo, que sea una jornada de diversión y de mucho respeto en el césped y en las gradas". Para la diputada, el Oviedo-Sporting "tiene que ser siempre un punto de encuentro para Asturies, una jornada de diversión y deportividad en el césped, entre las directivas y entre las aficiones". Y concluyó: "Espero que se viva un espectáculo futbolístico emocionante del que todos podamos disfrutar independientemente del resultado final". Un consenso poco habitual. En una Cámara en la que resulta difícil encontrar acuerdos unánimes, el derbi logró lo que pocas iniciativas consiguen: poner de acuerdo a los seis grupos. Cada uno con su color y su pronóstico, pero todos con un mismo deseo: una fiesta sin incidentes y un fútbol que vuelva a colocar a Asturias en el mapa. Hoy volverán los reproches desde la tribuna. Pero durante un rato, en los pasillos de la Junta General, oviedistas y sportinguistas se olvidaron de sus colores políticos y solo pensaban en sus colores futbolísticos.

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