Un vecino de Arganda descubre que cinco desconocidos se han empadronado en su casa sin su permiso

Lo descubrió casi por casualidad. Javier acudió al Ayuntamiento de Arganda del Rey para realizar una gestión administrativa relacionada con uno de sus hijos y se encontró con una situación que jamás habría imaginado: en su domicilio figuraban empadronadas cinco personas que no conocía y que nunca habían vivido en su casa. El Ayuntamiento le informó, además, de que existía un expediente administrativo abierto por la inclusión en el padrón de personas ajenas a su familia. La familia asegura que nunca autorizó esas inscripciones. En el caso de Javier, cinco personas, tres de origen magrebí y dos subsaharianas. Cuando descubrieron lo sucedido, también comprobaron que se había utilizado un contrato que, según denunció Javier, era falso. Su caso no es un hecho aislado. En los últimos meses, Policía Nacional y Guardia Civil también han desarticulado organizaciones dedicadas presuntamente a facilitar empadronamientos fraudulentos mediante el uso de documentación, contratos de alquiler y firmas falsificadas. Las cifras detectadas en algunas de estas investigaciones dan una idea de la dimensión del problema. La Guardia Civil llegó a localizar hasta 91 personas empadronadas en una misma vivienda en Seseña, en la provincia de Toledo. En Linares, Jaén, las fuerzas de seguridad encontraron 21 personas registradas en viviendas de apenas 80 metros cuadrados sin que ninguna de ellas residiera realmente allí. Se trata de empadronamientos ficticios en domicilios particulares, una práctica que puede realizarse mediante documentación falsificada y a cambio de dinero. El abogado Antonio Benítez Ostos, socio director de Administrativando Abogados, explicó en Fin de Semana COPE que el problema aparece precisamente cuando la autorización o el contrato utilizados para el empadronamiento son falsos. La comprobación corresponde al Ayuntamiento que gestiona el padrón, que puede solicitar documentación adicional o realizar comprobaciones sobre el domicilio. Sin embargo, según señaló, en la práctica no siempre se revisa toda la documentación con el mismo nivel de profundidad. Una de las dudas que más preocupa a los propietarios es si pueden ser sancionados simplemente porque aparezcan otras personas empadronadas en su domicilio sin su conocimiento. Según explicó Benítez Ostos, el propietario no sería responsable por el mero hecho de que alguien se haya inscrito fraudulentamente en su vivienda. La situación cambia si existe colaboración consciente, por ejemplo, si el titular ha firmado autorizaciones para empadronar a personas que realmente no viven allí, especialmente si lo hace a cambio de dinero. En esos casos puede haber consecuencias administrativas y, si existe falsedad documental, incluso responsabilidad penal. También hay otra cuestión que genera preocupación: que una persona aparezca empadronada en una vivienda no le concede derechos de propiedad sobre ella. Como explicó el abogado en COPE, "el empadronamiento no otorga a esa persona derecho a entrar, permanecer en la vivienda ni reclamarla". Javier relata que la sorpresa llegó cuando su mujer acudió al Ayuntamiento para realizar una gestión relacionada con uno de sus hijos. Allí le comunicaron que existía un expediente abierto por la inclusión en el padrón de personas ajenas a su familia y que podía llegar a producirse una sanción si se confirmaba la situación. La familia trató de obtener el contrato que supuestamente había permitido realizar esas inscripciones. Después de varias gestiones en el Ayuntamiento y de acudir a la Guardia Civil, finalmente consiguieron la documentación y presentaron una denuncia por falsedad documental. La denuncia fue incorporada posteriormente al expediente administrativo. Javier cuestiona especialmente los controles utilizados para comprobar que quienes solicitan el empadronamiento realmente tienen autorización para residir en el domicilio. Asegura que las firmas que aparecían en el documento falsificado no coincidían con las de los propietarios y reclama que se extremen las comprobaciones para evitar que una familia pueda descubrir, de un día para otro, que varias personas que no conoce aparecen registradas en su vivienda. Además, denuncia que el procedimiento para dar de alta a una persona en el padrón puede ser inmediato mientras que la eliminación de un empadronamiento fraudulento requiere un procedimiento administrativo. En su caso, incluso tuvo que acudir la Policía Municipal a su domicilio para comprobar que la familia era realmente propietaria de la vivienda. La recomendación para quienes descubran una situación similar es actuar cuanto antes: comunicarlo al Ayuntamiento, solicitar la baja de las personas que no residan en el domicilio y denunciar cualquier posible falsificación documental. El caso de Javier pone el foco en una situación que muchos propietarios desconocen hasta que se encuentran, inesperadamente, con nombres ajenos en el padrón de su propia vivienda.
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