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La IA se mide con la persona
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lasprovincias_es•30 de septiembre de 2026

La IA se mide con la persona

Fundación Étnor, ASE, Foro EHT/CV y el Arzobispado de Valencia promueven un diálogo sobre los retos éticos, empresariales y humanos de la inteligencia artificial a partir de la encíclica 'Magnifica Humanitas'

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El hotel que la inteligencia artificial no conoce no existe
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mundiario•30 de septiembre de 2026

El hotel que la inteligencia artificial no conoce no existe

La comunicación hotelera en España sigue midiendo recortes de prensa mientras el viajero ya pregunta a una IA dónde dormir. La reputación digital se ha convertido en el nuevo escaparate del hotel.

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La inteligencia artificial obliga al periodismo a reforzar su criterio y su credibilidad
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elperiodicoextremadura•30 de septiembre de 2026

La inteligencia artificial obliga al periodismo a reforzar su criterio y su credibilidad

La inteligencia artificial ya ha entrado en las redacciones, en las universidades y en la vida cotidiana de los ciudadanos. La cuestión, por tanto, ya no es si el periodismo debe utilizarla, sino cómo hacerlo, con qué límites y sin renunciar al criterio profesional. Esa fue una de las principales conclusiones de las IV Jornadas de Periodismo de La Crónica de Badajoz, que reunieron este miércoles a profesionales de los medios, expertos y docentes para analizar los peligros y las oportunidades que plantea una tecnología llamada a transformar profundamente el sector.

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El libro 'El silencio de tu muerte' rescata la historia del aprendiz de un empresario nazi en Hernani
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eldiario_es•30 de septiembre de 2026

El libro 'El silencio de tu muerte' rescata la historia del aprendiz de un empresario nazi en Hernani

El testimonio de Felipe González Arana, de 95 años, y la investigación de su nieto reconstruyen la presencia de empresarios alemanes vinculados al Tercer Reich en la Euskadi de posguerra, una historia que también se cruza con los orígenes de ETA José Vicente Rezola Arratibel, el comisario de guerra que luchó en el frente y creó una radio antifranquista en el exilio Felipe González Arana tenía apenas 14 años cuando cruzó por primera vez la puerta de Talleres Hernani. Corría el año 1944 y la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su desenlace. Mientras el Tercer Reich comenzaba a desmoronarse en Europa, en la localidad guipuzcoana un adolescente que había sobrevivido a la Guerra Civil y al exilio encontraba trabajo como aprendiz de tornero fresador en una empresa fundada por un alemán llamado Erich Schröder. Ocho décadas después, a sus 95 años, Felipe conserva recuerdos que permiten reconstruir uno de los capítulos menos conocidos de la posguerra vasca: la presencia de empresarios alemanes vinculados al nazismo en Euskadi y las huellas que dejaron en la sociedad de la época. La historia ha sido recuperada por su nieto, periodista y escritor, Josu González, en el libro El silencio de tu muerte . A partir de los recuerdos familiares, la ficción se adentra en un terreno donde se cruzan la memoria de contienda española, la llegada de ciudadanos alemanes a la España franquista, las redes económicas que sobrevivieron a la derrota nazi y algunos de los silencios que todavía persisten en la historia reciente de Euskadi. El relato de Felipe no es el de un dirigente político ni el de un militar. Es el de un trabajador que observó desde dentro una realidad que durante décadas apenas fue objeto de atención pública. Fue un niño refugiado durante la Guerra Civil, un adolescente que encontró trabajo en una empresa dirigida por un alemán vinculado al nazismo y un hombre que observó cómo Euskadi atravesaba algunas de las transformaciones más profundas de su historia contemporánea Un regreso a una Hernani devastada Su infancia quedó marcada por la Guerra Civil. Entre 1936 y 1939 permaneció refugiado en Francia junto a su familia mientras el conflicto arrasaba buena parte del territorio vasco. Cuando regresó a Hernani, la imagen que encontró era la de una localidad golpeada por la guerra. Su propia vivienda había quedado destruida y la necesidad económica condicionaba el día a día de muchas familias. Como tantos otros vecinos, los González Arana tuvieron que empezar prácticamente de nuevo en un contexto de escasez y reconstrucción. Con el paso de los años comenzaron a instalarse en la zona varios empresarios alemanes relacionados con la industria metalúrgica. En un entorno donde el empleo era escaso, aquellas empresas se convirtieron rápidamente en una oportunidad para muchos jóvenes. Conseguir un puesto de trabajo significaba estabilidad económica en una época en la que sobrevivir seguía siendo la principal preocupación de numerosas familias. “Y claro”, explica Josu González, “claro, todos quieren trabajar ahí”. Fue en ese contexto cuando Felipe entró como aprendiz en Talleres Hernani. Durante cuatro años aprendió el oficio de tornero fresador en una fábrica dedicada principalmente a la producción de bisagras, herrajes y otros componentes metálicos destinados tanto al mercado español como al extranjero. Como ocurría con muchos trabajadores de la época, desconocía cuál era el destino final de buena parte de las piezas que fabricaban. El empresario alemán El fundador de la empresa era Erich Schröder, una figura que todavía hoy despierta interrogantes. Felipe lo conoció siendo apenas un adolescente y su recuerdo está marcado por la cercanía personal que desarrolló con él. Lejos de percibirlo como un jerarca nazi o como un personaje vinculado a los grandes acontecimientos de la época, lo veía como el hombre que ofrecía empleo a decenas de familias en un momento de enormes dificultades económicas. “Erich fue muy amable conmigo; se portó muy bien y al saber que yo había perdido a mi padre y durante la Guerra Civil me cuidó”, cuenta Felipe. La relación entre ambos fue estrecha. El vasco frecuentaba Villa Annelise, la residencia familiar de Schröder en Hernani, bautizada con el nombre de una de sus hijas. Allí compartió momentos con la familia del empresario y conoció a quien siempre recuerda como “el patrón”. El vínculo fue tan cercano que Schröder llegó a asistir a su boda y, según relata Felipe, incluso le ofreció una vivienda para él y su esposa cuando más lo necesitaban. La imagen que conserva de aquel hombre está llena de matices. Por un lado, recuerda a alguien que se preocupó por él y por otros trabajadores. Por otro, describe a una persona de carácter duro, exigente y profundamente autoritaria, fruto de la ideología que inspiraba su vida. La disciplina dentro de la fábrica era una norma innegociable y quienes no cumplían con las expectativas podían ser despedidos o relegados a los trabajos más duros. Los documentos que apuntan al nazismo La visión personal de Felipe contrasta con la documentación histórica existente sobre Schröder. Diversos informes elaborados por los servicios de inteligencia aliados tras la Segunda Guerra Mundial situaron al empresario alemán dentro de la órbita principal del nazismo. Uno de ellos, un informe Safehaven fechado el 29 de diciembre de 1945 y elaborado a partir de investigaciones británicas y estadounidenses, señalaba que Talleres de Hernani S.A. podía constituir una estructura destinada a ocultar la propiedad de bienes alemanes en España una vez consumada la derrota del Tercer Reich. Según ese mismo documento, Erich Schröder ocupaba una posición relevante dentro de la organización nazi en su región de origen. Las investigaciones también apuntaban a su hermano Paul —o Pablo— Schröder, descrito como un “nazi activo”, y señalaban que ambos estaban siendo objeto de seguimiento en el marco de las medidas impulsadas por los aliados para localizar y bloquear activos relacionados con el régimen de Hitler. La España franquista se convirtió durante aquellos años en un refugio para numerosos ciudadanos alemanes vinculados de una u otra forma al nazismo. La afinidad ideológica entre ambos regímenes, unida a las relaciones económicas y políticas existentes desde la Guerra Civil, facilitó que algunos de ellos encontraran en territorio español un lugar donde establecerse y desarrollar actividades empresariales e incluso utilizar el territorio nacional como trampolín para buscar refugio y radicar en Sudamérica. La cercanía de Gipuzkoa con la frontera francesa añadió además un valor estratégico a la zona durante los últimos años de la guerra y la inmediata posguerra. En apenas seis semanas, entre mayo y junio de 1940, la Alemania nazi conquistó Francia mediante una rápida ofensiva militar. “Estamos perdiendo la guerra” Felipe conserva recuerdos que reflejan el clima que se vivía entre algunos de aquellos alemanes instalados en Euskadi mientras el Tercer Reich se derrumbaba. Con el avance aliado y la evidencia de una derrota cada vez más cercana, las conversaciones sobre la guerra se hicieron frecuentes. El joven trabajador escuchaba aquellos comentarios sin llegar a comprender entonces toda su trascendencia histórica. “Vaya, estamos perdiendo la guerra…”, le decía en ocasiones Schröder. Hoy, más de ochenta años después, Felipe resume aquella situación con una frase tan sencilla como contundente: “Perdieron y agacharon las orejas”. Durante la entrevista con elDiario.es, el nonagenario también recuerda una reflexión sobre la crudeza de los conflictos armados. A su juicio, las guerras terminan desdibujando las fronteras morales entre los bandos y empujan a las personas a actuar únicamente para sobrevivir. Como ejemplo menciona que, en los frentes más extremos de la Segunda Guerra Mundial, algunos soldados alemanes llegaban incluso a robar combustible a sus propios compañeros para evitar morir congelados en condiciones extremas. Sálvese quien pueda. Los visitantes de Villa Annelise Entre los recuerdos más llamativos de Felipe figura el día en que Schröder le pidió que acudiera a la estación de tren de Hernani para recoger a un ciudadano alemán recién llegado. El joven aceptó sin hacer preguntas y trasladó al visitante y sus maletas hasta Villa Annelise. Nunca supo exactamente quién era aquel hombre, aunque conserva la impresión de que ocupaba una posición importante. Felipe recuerda que era alguien “con estudios” y con cierta relevancia dentro de aquel círculo de relaciones que orbitaba alrededor de la residencia del empresario alemán. La escena forma parte de una memoria fragmentaria que, observada desde el presente, permite intuir la existencia de contactos y movimientos que siguen siendo objeto de investigación histórica. Como ocurrió en otros puntos de España, el País Vasco fue también escenario de la presencia de ciudadanos alemanes que buscaban reorganizar sus vidas tras el colapso del régimen nazi. Una pistola entre Hitler y ETA Uno de los hallazgos más llamativos de la investigación de Josu González establece un inesperado puente entre la historia de los empresarios alemanes asentados en Euskadi tras la Segunda Guerra Mundial y otro de los episodios más traumáticos de la historia vasca. Mientras figuras como Erich Schröder encontraban refugio y oportunidades de negocio en Gipuzkoa, la industria vasca mantenía desde años atrás vínculos comerciales con Alemania. Entre esas empresas figuraba Unceta y Cía., fabricante de las pistolas Astra en Gernika, que durante la contienda suministró miles de armas al régimen nazi. Décadas después, una de aquellas pistolas emprendió el camino inverso. El arma utilizada por Francisco Javier 'Txabi' Etxebarrieta en el asesinato del guardia civil José Antonio Pardines en junio de 1968 —considerado el primer asesinato de ETA — había formado parte de las partidas adquiridas previamente por la Alemania de Hitler. El recorrido de aquella Astra, fabricada en Euskadi, enviada al Tercer Reich y devuelta años después al País Vasco, conecta de forma simbólica dos de las grandes violencias que marcaron el siglo XX europeo: el fascismo y el terrorismo. Los silencios que permanecen Para Josu González, la investigación no responde únicamente a una inquietud histórica. También nace de una experiencia familiar atravesada por la violencia de ETA. Uno de sus tíos, funcionario de prisiones en Martutene, se vio obligado a abandonar su entorno habitual debido a las amenazas recibidas. La propia cárcel fue escenario de algunos de los episodios más duros de aquellos años. “En Euskadi hay muchas cosas que no se han hablado”, cuenta Josu. La frase resume buena parte del espíritu de 'El silencio de tu muerte'. El libro busca rescatar historias que quedaron enterradas bajo décadas de silencio, miedo o simple desinterés. Historias que ayudan a comprender cómo los grandes acontecimientos del siglo XX dejaron huellas profundas en la vida cotidiana de miles de personas. Con todo, a sus 95 años, Felipe González Arana sigue siendo uno de los pocos testigos vivos capaces de contar aquella realidad desde la experiencia directa. Fue un niño refugiado durante la Guerra Civil, un adolescente que encontró trabajo en una empresa dirigida por un alemán vinculado al nazismo y un hombre que observó cómo Euskadi atravesaba algunas de las transformaciones más profundas de su historia contemporánea. Su memoria no ofrece respuestas sencillas ni juicios absolutos. Precisamente por eso resulta tan valiosa. Porque recuerda que la historia rara vez se divide entre buenos y malos, y que detrás de los grandes acontecimientos siempre hay vidas corrientes marcadas por contradicciones, pérdidas y silencios.

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Las firmas de moda reactualizan su legado en los desfiles de París
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eldia_es•30 de septiembre de 2026

Las firmas de moda reactualizan su legado en los desfiles de París

En la jornada de este miércoles en la pasarela parisina varias firmas de moda bucearon en sus archivos a la hora de inspirarse. Desde las francesas Courrèges y Balmain, a la belga Dries Van Noten.

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Joan Manuel Serrat (cantautor, 82 años): : “Yo no me fui de la música. De la música jamás me iré; no puedo”
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eldia_es•30 de septiembre de 2026

Joan Manuel Serrat (cantautor, 82 años): : “Yo no me fui de la música. De la música jamás me iré; no puedo”

Viene a la Isla para participar en una conversación con los alumnos de la universidad, ¿cómo surgió esta oportunidad?

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Desarrollan un 'reloj' para medir la edad biológica de una persona a través del habla
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minutos20•30 de septiembre de 2026

Desarrollan un 'reloj' para medir la edad biológica de una persona a través del habla

La herramienta logró detectar qué personas estaban sanas y qué otras presentaban deterioro cognitivo leve y distintos tipos de demencia.

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Avilés lleva a Terrassa su apuesta por la innovación industrial
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lne•30 de septiembre de 2026

Avilés lleva a Terrassa su apuesta por la innovación industrial

Avilés ha trasladado a Terrassa su apuesta por un nuevo modelo de innovación industrial basado en la conexión entre industria, investigación y talento. El concejal de Desarrollo Urbano y Económico y primer teniente de Alcaldía, Manuel Campa, participa en el IX Encuentro de Alcaldes y Alcaldesas con la Innovación, organizado por la Red de Ciudades de la Ciencia y la Innovación (Red Innpulso), que reúne a representantes municipales y empresas innovadoras de distintas ciudades españolas.

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Cuando Canarias casi fue el centro del progreso científico: 90 años de la suspensión del Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias
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canariasahora•30 de septiembre de 2026

Cuando Canarias casi fue el centro del progreso científico: 90 años de la suspensión del Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias

Aquel encuentro de las ciencias nunca llegó a celebrarse en las aulas de La Laguna ni el vapor ‘Habana’ trajo sabios al Puerto de Santa Cruz. La dictadura franquista esperaría hasta 1938 para rescatar la convocatoria del XV Congreso de la AEPC, pero despojándolo de su espíritu original y trasladando su sede a Santander, una vez más fuera de las islas y con un claustro diezmado por el exilio, la cárcel y el silencio El golpe de Estado de julio de 1936 trajo consigo un reguero de consecuencias trágicas, pero quizás una de las huellas más profundas fue el tremendo retroceso cultural y científico que generó. La dictadura borró de un plumazo décadas de trabajo, sacando a buena parte de las mentes más valiosas de las aulas universitarias, escuelas e institutos, dejando un reguero de personas de ciencias e intelectuales señalados, depurados, asesinados o exiliados. Este mes de septiembre que ya acaba se habrían cumplido noventa años de uno de los hitos científicos previstos de mayor trascendencia para el Archipiélago: la celebración del XV Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias , cuya inauguración estaba fijada para el 14 de septiembre de 1936 en la Universidad de La Laguna . No era un paso pequeño, por primera vez esta actividad salía de un territorio continental. Al final, aquel mes no fue de ciencia ni de progreso. Las tradicionales fiestas del Cristo se convirtieron en un escenario más de exaltación patriótica e imposición del nuevo orden. En lugar de la esperada llegada de investigadoras y científicos dispuestos a debatir sobre el avance del conocimiento, cientos de jóvenes canarios fueron embarcados en el vapor Dómine , convertidos en carne de cañón para aquellos patrioteros de misa diaria a los que no les disgustaba matar y hacer desaparecer “rojos”. En vez de figuras de la talla de Blas Cabrera Felipe , una de las voces más avanzadas de la física del siglo XX, lo que desembarcó en la isla justo antes del 14 de septiembre fue el comandante general Ángel Dolla , quien se convertiría en uno de los más crueles y vengativos verdugos de los primeros años de la dictadura en las Islas. La pérdida de la ‘Edad de Plata’, que no llegó a desembarcar Las páginas de la hemeroteca histórica permiten reconstruir el entusiasmo con el que las instituciones y la intelectualidad insular prepararon esta cita. El congreso, germinado al calor del espíritu regeneracionista, tras el trauma que en ciertas élites generó la guerra de 1898, buscó situar la investigación y la educación en el centro del Estado moderno, representaba el culmen de la llamada Edad de Plata de la ciencia española. La Asociación Española para el Progreso de las Ciencias (AEPC) fue fundada en 1908 tras los pasos de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE) y bajo la impronta de personalidades como Santiago Ramón y Cajal, Ignacio Bolívar u Odón de Buen . Desde ese momento y hasta 1935 habían llevado a cabo catorce congresos donde se daban noticias de los últimos descubrimientos y novedades del mundo académico. Desde finales de 1935, el tejido institucional en Tenerife se volcó en la organización. Como recogía La Prensa el 15 de diciembre de ese año, el Cabildo Insular solicitaba el respaldo oficial de las corporaciones municipales. Meses después, ya con la victoria del Frente Popular, la Gaceta de Tenerife informaba de las reuniones de la Comisión Permanente del Comité Organizador en la sede del Cabildo. Presidida por el señor José Arozena y con la asistencia del rector de la Universidad de La Laguna, Jesús Maynar, el alcalde lagunero, Alonso Suárez Melián, y el director del Instituto de Canarias, Agustín Cabrera Díaz, la junta perfiló las secciones de trabajo. Nombres ilustres como Anatael Cabrera Díaz en Ciencias Naturales, José Enrique Marrero Regalado en Arquitectura, Luis Brú Villaseca; por la Sección de Física y Química, Fulgencio Egea Abelenda por la de Filosofía y Elías Serra Ráfols junto a Buenaventura Bonnet Reverón. en Historia, asumían la responsabilidad directiva y de ponencia. El viaje, publicitado en publicaciones estatales e insulares como Investigación y Progreso o La Libertad , se planteaba como un hito tanto académico como también una oportunidad de conocer espacios de interés turístico y científico. La Compañía Trasatlántica Española había fletado el trasatlántico Habana , un vapor de 15.000 toneladas, donde los congresistas dispondrían de camarote e instalaciones únicas por precios reducidos desde 25 pesetas. El itinerario provisional, firmado en mayo por el presidente de la asociación, el vizconde de Eza (Luis Marichalar), y el secretario general José María Torroja, proyectaba escalas en Santa Cruz de La Palma —con visita a la Caldera de Taburiente y baile en el Casino—, Las Palmas de Gran Canaria y, finalmente, Tenerife. El programa detallado para la estancia en Tenerife incluía la sesión inaugural en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna, recepciones oficiales, actuaciones del Orfeón “La Paz”, banquetes, conciertos de la Banda Municipal en la Alameda de la Libertad y excursiones al Valle de la Orotava, al Jardín de Aclimatación y la ascensión al Teide y al Observatorio de Izaña. Pocas semanas antes del golpe, en un artículo publicado por el doctor Ricardo Castelo en La Prensa el 14 de julio de 1936, se destacaba el “esplendente panorama cultural” que la cita brindaba a Tenerife. Se esperaba la llegada del “más granado de la intelectualidad española”: mentes célebres como Leonardo Torres Quevedo, José Gascón y Marín, Cándido Bolívar, Rafael Altamira, José María Rey Pastor, además del propio físico canario Blas Cabrera Felipe. Las listas del canónigo y la purga universitaria Todo aquel diseño de progreso se desplomó con las primeras ráfagas de odio en julio de 1936. La ciencia cedió el paso a la delación y a la purga ideológica. El ambiente de efervescencia académica mutó rápidamente en represión sistemática contra los docentes de la propia Universidad de La Laguna que habían impulsado la cita científica. Los archivos históricos revelan el papel de delatores locales en el desmantelamiento del claustro. El informe emitido por Heraclio Sánchez , profesor auxiliar de la Facultad de Derecho y canónigo magistral, remitió a la Comandancia militar una minuciosa radiografía de las conductas morales y antecedentes políticos del profesorado. Mientras una minoría de docentes era calificada de “intachable”, “propagandista católica” o “inofensiva”, una larga lista de universitarios fue tildada despectivamente de “indeseable”, “sospechosa de izquierdismo”, “anarquista” o “socialista militante”. El propio canónigo hizo constar con recelo en sus observaciones que, durante el curso anterior, varios catedráticos de la Facultad de Ciencias —entre ellos Juan Sancho y Germán Ancochea— habían promovido en Santa Cruz una “Universidad Popular de carácter socialista”. La represalia militar no se hizo esperar: salvo raras excepciones como la del propio rector Jesús Maynar, la inmensa mayoría de los docentes señalados en ese listado —incluyendo a promotores del congreso como Luis Brú, Agustín Cabrera o Fulgencio Egea— fueron inmediatamente suspendidos de sus cargos, separados temporalmente y represaliados. Algunos esperaron la ocasión para buscar otros rumbos vitales e intelectuales, lejos del señalamiento. Aquel encuentro de las ciencias nunca llegó a celebrarse en las aulas de La Laguna ni el vapor Habana trajo sabios al Puerto de Santa Cruz. La dictadura franquista esperaría hasta 1938 para rescatar la convocatoria del XV Congreso de la AEPC, pero despojándolo de su espíritu original y trasladando su sede a Santander, una vez más fuera de las islas y con un claustro diezmado por el exilio, la cárcel y el silencio. El franquismo dejó claro su mirada de la ciencia. Al poner en marcha el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con la Ley de 24 de noviembre de 1939, no tenían rubor sobre su nueva hoja de ruta “...hay que imponer, en suma, al orden de la cultura, las ideas esenciales que han inspirado nuestro Glorioso Movimiento, en las que se conjugan las lecciones más puras de la tradición universal y católica”. Esa idea mohosa y trasnochada sería una losa que todavía pesa en nuestra historia. Fuentes consultadas 1. Hemeroteca histórica La Prensa : 15 de diciembre de 1935, p. 1 23 de mayo de 1936 p1 5 de julio de 1936, p. 1 14 de julio de 1936, p. 1 Gaceta de Tenerife : 24 de mayo de 1936, p. 3: 31 de mayo de 1936, p. 3: . 24 de junio de 1936, p. 8: 2 de julio de 1936, p. 6: 30 de agosto de 1938, p. 2: Investigación y Progreso : Año X, N.º 7-8 (1 de julio de 1936), p. 32. La Libertad : Año XVIII, N.º 5070 (1 de julio de 1936). 2. Investigaciones históricas y documentación Ferraz Lorenzo, M., & Medina Santana, J. (2017). Depuración y represión del profesorado de la Universidad de La Laguna (1936-1937) . Foro de Educación , 15(23), 185-204 (Especialmente p. 196, sobre el informe y delación del profesor auxiliar y canónigo Heraclio Sánchez). doi: http://dx.doi.org/10.14516/fde.462 Otero Carvajal, L. E. (2001). La destrucción de la ciencia en España. Las consecuencias del triunfo militar de la España franquista. Historia y Comunicación Social , 6, 149-186

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